Las mentiras de la Beatlemanía

Este mes se cumple medio siglo del comeinzo de la Beatlemanía, el desembarco en Estados Unidos del grupo pop más famoso de todos los tiempos. Como es costumbre, los medios de comunicación reducen el fenómeno a un grupo de adolescentes histéricas cegadas por un grupo pop. La periodista musical Patricia Godes y la ensayista Barba Ehrenreich desmontan algunos mitos: BEATLEMANIA_palace Sigue leyendo

Tracey Thorn, feminista, sobre Margaret Thatcher

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Los festejos populares que han seguido a la noticia de la muerte de Margaret Thatcher el pasado 8 de abril han brindado la ocasión perfecta para el recuerdo de la politización del pop británico en los años ochenta, como ha relatado recientemente Ivan Conte en Playground (y ya había contado hace unos años en Diagonal).

¿Pero qué lugar ocupa el feminismo en este análisis? Tracey Thorn, desde su larga trayectoria en el pop independiente británico (de sus inicios con Marine Girls, pasando por Everything but the Girl y hasta su actual carrera en solitario) y su activismo anti-Tory junto a Billy Bragg, Paul Weller o The Communards en el colectivo Red Wedge, da una perspectiva distinta sobre la vituperada Dama de Hierro: la de una cantautora pop, feminista y de izquierdas.

Traducimos el artículo que publicó Tracey Thorn en inglés en la web de ITV el 10 de abril de 2013. Sigue leyendo

La trastienda de los grupos de chicas

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Ha llegado al buzón de las Señoras (srasquehablandemusica[a]gmail.com) la experiencia de una música en un grupo de chicas pop.

Lo que nos cuenta nos dice mucho de cómo se sigue construyendo la imagen de los grupos de chicas y las implicaciones que tiene para las mujeres que quieren dedicarse profesionalmente a la música.

Me he sentido muy identificada con los artículos, y os escribo para compartir algunas experiencias que he tenido como música: con mi grupo de rock-metal-progresivo nunca he tenido ningún problema por ser chica, al contrario, pero recientemente, me enrolé en un proyecto de “grupo de chicas pop” tras el que había un productor, y en el que me soltaron perlitas como las que siguen:

– “Suerte que eres joven y no tienes más de 25 porque sino ya queréis tener hijos y todo eso” (se ve que a partir de los 25 nos volvemos indefectiblemente, máquinas de parir, y ya no podemos hacer música).

– “Idea principal para el videoclip: short y enseñar piernas” (la carne ante todo).

– “A ver cuándo te dejas el máster ese que estás estudiando y te dedicas a esto por completo”. (Debo aclarar que el máster que estoy estudiando sólo me ocupa 4 tardes a la semana, y que la dedicación al grupo era a cambio de nada. Dudo mucho que a un hombre en la misma situación le pidan eso…).

Por supuesto, el objetivo de la banda es primar la imagen por encima de la música y perpetuar el estereotipo de chicas tontas que enseñan más que tocan. Una pena.

Comparto mi experiencia porque estas actitudes son muy comunes en el mundo de la música, y algunas mujeres lo aceptan y les acaba pareciendo algo normal, e incluso lógico. Como podréis imaginar, me echaron del grupo por no callarme ni tragar con todo.

A los grupos de chicas “prefabricados” se les presupone este tipo de artimañas. Lo que no se suele poner sobre la mesa es que trabajar como música profesional en un grupo supone asumir ese papel estereotipado (de género) y renunciar al reconocimiento profesional.

Por supuesto, la imagen construida se proyecta y reproduce como modelo de “música” ante todas las mujeres que se quieren dedicar a la música.

Sería interesante también plantearse si estas exigencias se dan en mayor o menor medida, o en modalidades diferentes, en diferentes estilos musicales.

Tampoco nos queda claro en la experiencia de esta música si el grupo en el que participó escribía sus canciones. En todo caso, es un buen aviso para mantener una actitud crítica y no olvidar plantearse siempre hasta qué punto tienen los grupos de mujeres autonomía y control sobre la imagen que proyectan. Si habéis tocado en un grupo de chicas, ¿cuál ha sido vuestra experiencia en la industria?

Taylor Swift, más bonita que ninguna

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Si ya sabemos que estáis esperando que hablemos de indie, pero los límites del mismo son difusos y hoy en día los tentáculos del pop son cada vez más largos, así que vamos a hablaros de una estrella del mundo teen (¿hay algo más pop que eso?): Taylor Swift.

Tenemos que comenzar este post confesando que no sabíamos mucho de Taylor Swift hasta que esta noticia llegó a nuestro buzón: tan sólo que ella “no se declaraba feminista pero creía en la fuerza de las mujeres. No es que ahora sepamos mucho más, pero nos hemos leído su entrada en la Wikipedia y ahora estamos al tanto de que su abuela era cantante de ópera y que empezó a escribir canciones desde pequeña. Bien, Taylor, a pesar de no declararte feminista, nos gusta tu espíritu semi Ladyfest.

Como os decía, no sabiamos mucho de Taylor, pero la noticia era tan sumamente almibarada que llamó nuestra atención. Lo mas destacable es el titular, donde nos cuentan que Taylor no es una chica de esas que se desnudan o que muestra una imagen agresiva: ella es la imagen misma de la pureza y la dulzura. No por nada en la portada de su nuevo disco aparece delicadamente a la moda y con aquello que el/la periodista entiende por un maquillaje muy natural (sic).

Del disco nuevo de Taylor no se comenta nada, a pesar de que, según cuentan, es una autora que se compone las canciones desde niña, fenómeno no muy habitual en la música comercial. Aquí lo importante es dejar claro qué clase de chica es, de las buenas, una de esas a las que el patriarcado otorga el título de respetable, de entre los dos bandos que establece: las buenas y las malas. Ya lo dice ella, fue todo un escándalo aparecer un poco más ligera de ropa en el escenario, pero fue un riesgo que mereció la pena correr, claro que sí.

Desde luego que no vamos a dudar de la inteligencia de Swift porque no la conocemos de nada. Eso sí, con declaraciones tipo “tengo mis días mejores y mis días peores”, la persona que ha redactado la noticia no nos pretende transmitir la idea de que esta delicada florecilla del campo musical sea una premio Nobel precisamente, ni que tenga nada interesante qué decir, pero bueno, en realidad parece que lo único que le interesaba destacar es la dulzura de sus profundos ojos azules.