El sexismo nuestro de cada día

581011cc2eabf828bc42884e2f9a2b43

En los debates cotidianos, todavía hay gente que duda de que el sexismo sea una corriente dominante en las relaciones culturales. Por desgracia, se equivocan, como puede comprobarse al echar un vistazo a la prensa. Esta semana encontramos tres ejemplos:

1) Artículo hipersexista bajo el título “Papá, quiero ser una groupie“. Lo publica Vicious Magazine, web especializada en música electrónica. Una frase para hacerse idea del tono:  “Serían capaces de follarse a un cactus sólo por lograr su preciado objetivo”. ¿Otra para rematar? “El término “lectura” difícilmente aparece en su `extenso´ diccionario”. Y así todo el rato.

2) Manfiesto de varios intelectuales franceses en favor de la prostitución: “Algunos de nosotros han ido, van o irán de putas… y ni siquiera se avergüenzan. Consideramos que cada uno tiene derecho a vender libremente sus encantos… y a que le guste”.
Bastante debate tenemos las feministas sobre este espinoso tema como para que ahora vengan los puteros a darnos lecciones.

3) En la revista Inside Higher Education se comparten experiencias sobre profesores universitarios cuya principal motivación es obtener atención de las alumnas: “Esto es algo tan común en la vida que se ha convertido en cliché en libros y películas”. A veces, planea el fantasma del acoso sexual, en otras experiencias hasta te acabas riendo de los trucos cutres que utilizan para hacerse los guays.

“Escritoras a secas”: el machismo en la crítica literaria

Vídeo

En este vídeo, la escritora Laura Freixas analiza el machismo de una crítica literaria publicada en El País. Atención, porque al final del vídeo se desvela el nombre del escritor firmante de la crítica.

Los criterios de valor que se aplican en este caso no son exclusivos de la crítica literaria. Podrían encontrarse en apreciaciones críticas de otras obras artísticas, cinematográficas o musicales. ¿Qué quiere decir realmente la crítica cuando valora a una artista porque “trasciende el género” o “habla de temas universales”? ¿A qué universalidad se refiere?

Laura Freixas forma parte de la asociación Clásicas y modernas, que aboga por la igualdad de género en la cultura. Aquí podéis firmar su manifiesto.

Langosta macho: un recuerdo del Popfest 2012

Comentario llegado a nuestro buzón: “Os cuento lo del Madrid Popfest 2012. Estaba con un par de amigas  y les comenté que me sorprendía que hubiera tan pocas chicas entre el público. El ambiente me parecía muy poco macho. Me dijeron que era proporción normal de chicas y chicos en Madrid. La que había estado el año anterior me dijo que sí, que el ambiente también fue poco macho. Vimos a Golden Grrrls, Los Ginkas y Phil Wilson. Comenzaron a tocar Close Lobsters y el cantante se puso a hacer poses de machito asquerosas. También poses de rock de estadio, como si tuviera a miles de personas delante. Sigue leyendo

El buzón de las Señoras: biografía musical

Vídeo

Gema Luque comparte con nosotras su tumblr y un video que surgió en el 98lab del ZEMOS98.

Empecé a investigar sobre como la música y todo el amor romántico que se plasma en ella ha afectado mi identidad, realicé una “autobiografía musical” con la que creé un relato que se convirtió en un vídeo.

Es interesante analizar como nos vamos construyendo en función de los mensajes que interiorizamos que se terminan constituyendo en ocasiones como verdaderos mandatos que orientan nuestra identidad. No es algo irrevocable pero tal vez el peso de la cultura sea mucho mayor que el que suponemos. En este caso, y en la mayoría, estamos hechas de canciones que exaltan el amor romántico, la dependencia, la idealización, pero conviven con otros mensajes de empoderamiento, de lucha, de fuerza, de reafirmación y desde estas contradicciones nos relacionamos. El pensamiento crítico se hace aquí mas relevante y fundamental para la supervivencia de nuestro verdadero deseo.
Os invitamos aqui a que nos dejeis en los comentarios, o si lo preferís por email, las canciones que han sido importantes en vuestra vida.

El Buzón de las Señoras: sexismo en el punk

Una bajista punk nos deja este correo en nuestro buzón:

Soy bajista, he tocado en un montón de grupos, pero nunca me he podido ganar la vida.Ahora tengo 29 y hace dos años me llegó una oferta para suplir a una chica en un trío de punk. Ella se iba un año fuera y ellos, que son dos chicas y un chico, querían seguir manteniendo la formación. Así que me cogieron porque era mujer, no porque supiera tocar el bajo. Ya me avisó el líder, un veterano punki, que lo de tocar era lo de menos, querían actitud. Eso significa que lo primero que me preguntaron en el primer ensayo es si era capaz de tocar en directo en tacones y con minifalda. Les dije que yo siempre tocaba con vaqueros ajustados y mis martens. Y me dijeron que las martens bien, pero si llevaba shorts o minifalda y medias de rejilla.
Me enfadé, claro. El cantante me ignoró y se fue a fumar.
Y aquí llega lo peor. La batería, que también era mujer, se quedó conmigo para convencerme de que lo hiciera, porque era la imagen del grupo, y les iba muy bien así, y ganaban más pasta y además yo era “muy mona” y tenía pinta de tener “buenas piernas”.
Me fui y no volví.. Creo que pillaron a una niña de 21 que está tocando en sus conciertos con un bajo con solo una cuerda, pero que lleva siempre escotazo y minifalda.
Un saludo y no cejéis, necestamos que se sepan estas cosas

Priorizar la actitud por encima de la habilidad musical es algo habitual en los grupos punk. Dar tanta relevancia a la actitud es parte de su filosofía y podemos estar de acuerdo en mayor o menor medida. Sin embargo lo que nos cuentan en este mensaje parece que tiene mas que ver con la escasa consideración que todavía tienen algunos hombres acerca del desempeño de las mujeres músicas y la explotación del cuerpo femenino como objeto de consumo, y eso, amigo punki veterano, es muy machista y muy poco punk.

Arriba las medias de rejilla (cuando nos las queramos poner)

Respuesta al artículo de Santi Carrillo “¿Machismo en el indie?” (Rockdelux, marzo 2013)

Publicado simultáneamente en la web de Diagonal.

A algunas firmantes del artículo Machismo gafapasta (Diagonal, enero 2013) nos alegra que Rockdelux haya dedicado espacio en su revista a un debate hasta ahora ausente y que consideramos fundamental. En especial, destaca el mérito de entrevistar a casi todas las personas y organizaciones aludidas en el artículo, cuyas declaraciones se ofrecen íntegras en su web. Sobre el contenido del reportaje, en cambio, tenemos importantes objeciones.

Rockdelux distorsiona el contenido del artículo de Diagonal en varias ocasiones. Se habla de una supuesta censura, cuando el texto de Diagonal no planteaba esa posibilidad; tan solo cuestionaba los discursos existentes y abogaba por la autocrítica, la reflexión y el diálogo, como muestra la Guía básica de empatía con las mujeres o la playlist Canciones con mujeres empoderadas que lo acompañaba. Que una revista cultural relacione la interpretación crítica de una obra con querer prohibirla es sencillamente ridículo.

De igual modo, Santi Carrillo (director de Rockdelux y firmante del artículo) dedica especial empeño a demostrar que el machismo también existe en otros estilos musicales, cosa que el artículo de Diagonal asumía ya desde su entradilla: “Se cuestiona con frecuencia y motivos evidentes el machismo en géneros como el blues, el hip hop y el reguetón”. O leyó nuestro artículo sin la mínima atención o intenta falsificar nuestra postura.

La pretensión de objetividad de Rockdelux resulta igualmente discutible cuando se han omitido todas las informaciones y ejemplos que no favorecían la tesis de Carrillo. Más que un análisis sobre cultura y cuestiones de género, parece un alegato a la defensiva cuya única meta fuera demostrar que Rockdelux no es machista. Cualquier medio profesional hubiera encargado esta tarea a una redactora o redactor neutral. Que el director de Rockdelux se ocupe personalmente es otra prueba de que su texto no es una cuestión profesional. El artículo de Carrillo que se publica en la edición impresa son tres páginas de opinión salpicadas por comentarios de internautas y conversaciones telefónicas sin acreditar. No es ningún ejemplo de madurez periodística, más bien suena a arrebato por el orgullo herido.

El discurso expuesto por Diagonal parte de enfoques ampliamente conocidos en el ámbito de los estudios culturales o el análisis feminista. Carrillo habla de “suposiciones no científicas” y escribe como si no existiera el trabajo de John Berger, bell hooks, Stuart Hall, Raewyn Connell o Nancy Fraser. Estamos ante el equivalente a un texto sobre la escena alternativa escrito por alguien que se niega a escuchar a The Velvet Underground, Sex Pistols, Patti Smith, Joy Division, Sonic Youth o My Bloody Valentine.

Por otra parte, la alusión a la “defensa enconada del hembrismo” nos sume en un mar de dudas: ni entendemos a qué se refiere ni sabemos exactamente qué es el hembrismo, por lo que invitamos a Santi Carrillo a que lo aclare.

Por encima de todo esto, resulta totalmente inaceptable que se realice un ataque personal a una de las autoras, a quien se responsabiliza exclusivamente del artículo. La premisa es falsa: en la edición final intervinieron varias de las personas firmantes, que se responsabilizan totalmente de su contenido, mientras que el resto acordaron suscribir el texto en los términos en que se publicó (“Este reportaje es el resultado de un extenso diálogo entre…”). Así fue comunicado a Santi Carrillo en repetidas ocasiones, pero parece que ha preferido utilizar el ataque personal para desautorizar un discurso, lo que es una grave falta de profesionalidad. El artículo de Rockdelux aboga por un buen periodismo a la vez que practica un mal periodismo.

Estas son solo algunas de las objeciones y matizaciones que queremos plantear, pero hay otras (por ejemplo, respecto al mito de la meritocracia, la reflexión acrítica sobre lo políticamente correcto o la arbitraria relación entre machismo y nivel sociocultural). Habrá tiempo de argumentar y discutir estas cuestiones en el blog Señoras que hablan de música o en otros foros.

Seguimos.

María Bilbao, Andrea Díaz, Marta G. Franco, Irene García Rubio, Roberto Herreros, Víctor Lenore, Leire López Ziluaga y Laura Sales Gutiérrez

La trastienda de los grupos de chicas

Haim-Dont-Save-Me-by-Austin-Peters

Ha llegado al buzón de las Señoras (srasquehablandemusica[a]gmail.com) la experiencia de una música en un grupo de chicas pop.

Lo que nos cuenta nos dice mucho de cómo se sigue construyendo la imagen de los grupos de chicas y las implicaciones que tiene para las mujeres que quieren dedicarse profesionalmente a la música.

Me he sentido muy identificada con los artículos, y os escribo para compartir algunas experiencias que he tenido como música: con mi grupo de rock-metal-progresivo nunca he tenido ningún problema por ser chica, al contrario, pero recientemente, me enrolé en un proyecto de “grupo de chicas pop” tras el que había un productor, y en el que me soltaron perlitas como las que siguen:

– “Suerte que eres joven y no tienes más de 25 porque sino ya queréis tener hijos y todo eso” (se ve que a partir de los 25 nos volvemos indefectiblemente, máquinas de parir, y ya no podemos hacer música).

– “Idea principal para el videoclip: short y enseñar piernas” (la carne ante todo).

– “A ver cuándo te dejas el máster ese que estás estudiando y te dedicas a esto por completo”. (Debo aclarar que el máster que estoy estudiando sólo me ocupa 4 tardes a la semana, y que la dedicación al grupo era a cambio de nada. Dudo mucho que a un hombre en la misma situación le pidan eso…).

Por supuesto, el objetivo de la banda es primar la imagen por encima de la música y perpetuar el estereotipo de chicas tontas que enseñan más que tocan. Una pena.

Comparto mi experiencia porque estas actitudes son muy comunes en el mundo de la música, y algunas mujeres lo aceptan y les acaba pareciendo algo normal, e incluso lógico. Como podréis imaginar, me echaron del grupo por no callarme ni tragar con todo.

A los grupos de chicas “prefabricados” se les presupone este tipo de artimañas. Lo que no se suele poner sobre la mesa es que trabajar como música profesional en un grupo supone asumir ese papel estereotipado (de género) y renunciar al reconocimiento profesional.

Por supuesto, la imagen construida se proyecta y reproduce como modelo de “música” ante todas las mujeres que se quieren dedicar a la música.

Sería interesante también plantearse si estas exigencias se dan en mayor o menor medida, o en modalidades diferentes, en diferentes estilos musicales.

Tampoco nos queda claro en la experiencia de esta música si el grupo en el que participó escribía sus canciones. En todo caso, es un buen aviso para mantener una actitud crítica y no olvidar plantearse siempre hasta qué punto tienen los grupos de mujeres autonomía y control sobre la imagen que proyectan. Si habéis tocado en un grupo de chicas, ¿cuál ha sido vuestra experiencia en la industria?