Las mujeres en… [insertar género o escena musical]. Hoy: la electrónica

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El periodista Jaime Casas, a propósito de un artículo que estaba preparando sobre mujeres en la música electrónica, nos pidió que comentáramos qué nos parecían estos artículos que agrupan a una serie de artistas precisamente porque son mujeres. Nos enviaba también una serie de preguntas sobre la posible existencia de “cierta sensibilidad femenina” y la discriminación de género en el sector. Estolo que le mandamos.

Ante todo, gracias por tu interés por esta cuestión y por dedicarle tiempo. Te pongo una serie de reflexiones que hemos compartido entre las Señoras (no firmadas por nadie en concreto). Se podría decir mucho más sobre el asunto.

Agrupar una serie de mujeres en un artículo no tiene por qué ser un error. Depende en gran medida del enfoque del artículo.

En el estado de cosas actual, con un desequilibrio total en la representación de género (un ejemplo de otro estilo musical: en el festival Materia oscura de este fin de semana no había ni una sola mujer, en lo que se supone un festival de una pretendida vanguardia musical), visibilizar la aportación de mujeres se convierte en una política de discriminación positiva (o acción positiva).

Éste es el objetivo, perfectamente legítimo, de blogs como Her Beats o del festival Perspectives de Berlín.

Estos espacios permiten además no sólo visibilizar las contribuciones de las músicas, sino poner sobre la mesa las desigualdades de género en la música, en distintos ámbitos. En este sentido, totalmente de acuerdo en que, aunque ahora sean más visibles las artistas electrónicas, la industria y los espacios siguen siendo masculinos. Hay mucho que hablar ahí, no sólo sobre las discriminaciones directas contra las mujeres que puedan producirse, sino sobre la división de género de las profesiones técnicas, que se extiende al ámbito de la música electrónica.

En estos debates, es fundamental que las protagonistas sean las propias músicas y mujeres de las escenas electrónicas y que nadie hable por ellas.

Por otra parte, tienes toda la razón en que es un asunto peliagudo, que hay que tratar con cuidado, y es totalmente comprensible que algunas músicas rechacen este enfoque. Más aún cuando a menudo lo que ocurre es que una música en concreto sólo es visible en el marco de este tipo de artículos, pero no por sí sola o en el marco de artículos sobre artistas de un estilo o una zona geográfica determinada.

Hay que recordar que existe una tradición de textos sobre “mujeres y música” que no tratan en realidad asuntos de género, sino que se dedican a acumular tópicos sin ninguna intención de cuestionarlos. En este artículo se comentan unos cuantos tópicos frecuentes.

Otro ejemplo: titular un libro “Mujer y música: 144 discos que avalan esta relación” es totalmente ridículo y ofensivo. Una cosa es visibilizar las aportaciones de las músicas y otra felicitarse a estas alturas de que hagan música. También se podría titular: “144 discos que avalan que las mujeres son capaces de tocar, ergo, son personas”.

También hay que tener cuidado con decir algo como “mujer y música”: no hay una sola mujer porque no somos todas iguales, y el criterio de diversidad también es fundamental. Una cosa es que las mujeres tengamos cosas en común (por la socialización de género y las desigualdades que sufrimos, entre otras cosas) y otra es que pensemos y actuemos todas igual.

En este sentido, plantear que existe “cierta sensibilidad femenina en la música” es totalmente cuestionable. El peligro es “esencializar” la identidad femenina, cuando existen múltiples identidades. La expresión “factor femenino” [Sónar 2004], como “mujer y música”, es totalmente desafortunada. El estereotipo de lo tradicionalmente femenino no se corresponde con lo que somos las mujeres.

Igualmente problemático es considerar que el techno o el house “son masculinos”. Es cierto que la escena del techno o del house están dominadas por hombres. Y entiendo que en esta o en otras escenas puedes intuir que existe una atmósfera que imponga ciertos estereotipos de “masculinidad”. Pero tampoco los hombres sois todos iguales, afortunadamente.

Con respecto al tema de la voz femenina, hay un tipo en Barcelona llamado Jaume Ferrete que investiga el tema de la voz y sus implicaciones sociales, políticas, etc., muy interesado en la deconstrucción de género, la percepción de éste por la voz, etc.

Otra cosa muy distinta es que el único lugar disponible para las mujeres en algunos estilos musicales sea una forma determinada de hacer música. Si la música experimental o electrónica es un lugar reservado para hombres es únicamente porque ellos lo han querido así, aunque parezca que es una característica inherente a estilos musicales, más que algo construido.

El manifiesto de Grimes contra el sexismo en la música nos encantó y también otra entrada de su blog en la que explicaba con un lenguaje muy sencillo cuestiones técnicas de cómo montar su equipo. Es fundamental para desmitificar la técnica y sus jergas (que sirven de barrera para impedir la entrada de mujeres). Es muy positivo que las mujeres de la escena hagan un análisis de género desde dentro y que sirvan de modelo para otras chicas.

El sexismo nuestro de cada día

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En los debates cotidianos, todavía hay gente que duda de que el sexismo sea una corriente dominante en las relaciones culturales. Por desgracia, se equivocan, como puede comprobarse al echar un vistazo a la prensa. Esta semana encontramos tres ejemplos:

1) Artículo hipersexista bajo el título “Papá, quiero ser una groupie“. Lo publica Vicious Magazine, web especializada en música electrónica. Una frase para hacerse idea del tono:  “Serían capaces de follarse a un cactus sólo por lograr su preciado objetivo”. ¿Otra para rematar? “El término “lectura” difícilmente aparece en su `extenso´ diccionario”. Y así todo el rato.

2) Manfiesto de varios intelectuales franceses en favor de la prostitución: “Algunos de nosotros han ido, van o irán de putas… y ni siquiera se avergüenzan. Consideramos que cada uno tiene derecho a vender libremente sus encantos… y a que le guste”.
Bastante debate tenemos las feministas sobre este espinoso tema como para que ahora vengan los puteros a darnos lecciones.

3) En la revista Inside Higher Education se comparten experiencias sobre profesores universitarios cuya principal motivación es obtener atención de las alumnas: “Esto es algo tan común en la vida que se ha convertido en cliché en libros y películas”. A veces, planea el fantasma del acoso sexual, en otras experiencias hasta te acabas riendo de los trucos cutres que utilizan para hacerse los guays.

El timo de la novelista apolítica

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Reproducimos algunos fragmentos de un artículo de Carlos Prieto sobre la falta de reconocimiento de Alice Munro como escritora política:

“La anécdota histórica es de sobra conocida. El primer reportaje sobre Alice Munro apareció en el periódico The Vancouver Sun en 1961. Hablaba sobre una joven (30 años) con dos hijas, de cuatro y siete años, que publicaba textos aquí y allá. Bajo el siguiente titular: “Ama de casa encuentra tiempo para escribir relatos”. Munro contaba en la entrevista que escribía en el cuarto de planchar mientras las niñas dormían la siesta.

Munro se convirtió en escritora en elcuarto de planchar. Una mujer invisible y enterrada en tareas domésticas, causa clásica de la discriminación femenina, logró el reconocimiento literario con la plancha en una mano y la máquina de escribir en la otra. Resulta que la escritora canadiense lleva toda la vida en medio de una de las revoluciones políticas y culturales más importantes del siglo XX: la feminista. O, si no les gusta esa palabra, la lucha para lograr la igualdad entre hombres y mujeres. Sigue leyendo

Después del Rock (II)

Madonna_Vogue-video_1990-1Hoy publicamos otra entrada del libro Despues del Rock del crítico Simon Reynolds. Continuamos con el capítulo sobre pop y postfeminismo. En este fragmento el autor habla de Madonna como ejemplo de figura exhibicionista postmoderna, inspirada por la cultura de baile de la comunidad gay negra estadounidense, de la cual posteriormente fuera erigida musa:

Madonna es, por supuesto, la figura pública que ha dado la más extensa exposición pública a estas ideas*. Pero su “auténtica inautenticidad” no se origina tanto en los conceptos posmodernos que circulaban en el aire como en la cultura gay. La estética camp y drag se ha deleitado siempre con la naturaleza ficticia del género, con el hecho de que la feminidad no se localice en la esencia de la persona sino en los accesorios: maquillaje, pelucas, tacones altos, ropas glamorosas. Tal como Siouxie Sioux, que se inspiraba en el espíritu de enmascaramiento de los chicos Bowie ambisexuales con los que acostumbraba salir, Madonna es una discípula reverente, que absorbe las ideas de la cultura gay y luego las convierte en marketing de masas.

La canción/video “Vogue” (1990) tiene serias pretensiones de convertirse en la declaración definitiva de Madonna. No solo es un claro ejemplo de su destreza para apropiarse de las ideas subculturales (el culto gay negro del vogueing** ) y volverlas mainstream para el consumo de masas; la canción es también virtualmente un manifiesto de Madonna. “Vogue” predica un evangelio secular de revindicación de sí y de potenciación a través de una maestría de las superficies: se trata de la idea del punk de “cualquiera puede hacerlo” adaptada a la era Reagan-Bush. A través del embellecimiento y la glamourización concertadas, cualquiera puede lucir como un miembro de la clase dirigente.

La subcultura vogueing fue brillantemente documentada en el film de Jennie Livingston Paris is burning (editado en 1990 pero filmado en 1987). Se trata de una conmovedora ojeada a las vidas de las travestis y transexuales negras e hispánicas que viven para los bailes, en los que contornean los accesorios que llevan extravagantemente puestos y compiten en una serie de categorias. Las ganadoras son las que alcanzan mas nítidamente “el look”: supermodelo con glamour de jet set, colegiala, militar, rapero, etc.

(…)
El documental de Livingston es favorable hacia los voguers, al sostener por lo menos parcialmente que la noción de su apropiación simbólica de la vida de clase alta constituye un triunfo. Pero es igual de sencillo quedarse con la impresión de que los voguers son víctimas, no vencedores. Marginados por partida doble -no solo negros, sino también gays-, los voguers imitan los valores y la imagen del mundo heterosexual del cual se sienten completamente excluidos. (…) Las fantasías de los voguers son tan convencionales, están a tal punto colonizadas, que convergen en una parodia de los valores de la heterosexualidad. Quieren poseer la opulencia del millonario, o mejor de la esposa de un hombre rico. Sus ideas acerca de lo que es ser femenina son de lo más reaccionarias: ser una auténtica mujer implica tenerlo todo pero sin pagarlo, pasividad, consumo ostentoso, vanidad. El vogueing es un ejemplo perfecto del concepto de “hiperconformismo” de Jean Baudrillard: el lazo de retroalimentación que tiene lugar cuando personas reales simulan las representaciones de los medios.

El vogue es probablemente la subcultura mas alienada del mundo. Y por detrás de las superficies iridiscientes acecha la pobreza y el peligro.

* postfeminismo, performatividad, resignificación
** cultura de baile

Un “hermano” llamado Keith Richards

El análisis del “Mileygate” de Laura Sales nos ha recordado esta frase de la autobiografía de Keith Richards: “Si querías aprender algo de verdad bastaba con atravesar las vías del tren: los músicos negros nos cuidaban muy bien cuando tocábamos con ellos. `¿Quieres echar un polvo esta noche? Ésa estaría encantada. Seguro que no ha visto en su vida un tipo como tú´. Te ofrecían su hospitalidad, su comida y su jodienda” (“Vida”, Global Rhythm Press, página 16). Por lo visto, el colegueo masculino está por encima de las barreras raciales. Tampoco es de extrañar este comentario del guitarrista de los Stones: el grupo anda bien provisto de racismo y misoginia, recordemos aquel verso de “Some Girls” que dice “Las chicas blancas son bastante graciosas/a veces, me vuelven loco/las chicas negras solo quieren follar toda la noche/pero no tengo tanto aguante”. Otro ejemplo es “Brown Sugar”, uno de sus mayores éxitos, donde explican con tono cómplice y celebratorio la costumbre de los dueños de plantaciones de violar a sus esclavas. PD: La traducción de los subtítulos de “Brown Sugar” anda lejos de ser perfecta, pero sirve para hacernos una idea. keithrichardsbrownbelushi

Festival de videos misóginos: a ver quién la dice más gorda

Desde hace tiempo nos estáis mandando por Twitter videos misóginos y sexistas. Al principio nos llegaba alguno suelto y después comenzamos a pedíroslos para hacer una lista. Os mostramos aquí una pequeña degustación de zafiedad y machismo en imágenes musicadas.

Beastie Boys, “Girls”


Sin imágenes, pero con unas bonitas letras que nos hablan de que, si no quieres follar con él, fijo que eres lesbiana y que además ahí estás para fregar y traerle la comida.

A continuación, la versión “mejorada” de Pitbull. Sigue leyendo