Si dos mujeres cruzan opiniones sobre Bin Laden, ¿están hablando de hombres o de política?

Publicamos hoy un texto sobre personajes femeninos en las peliculas, en concreto los personajes centrales de la pelicula “Zero Dark Thirty” analizados según el Test de Bechdel, preguntándonos acerca de las limitaciones de éste y de lo que es politicamente deseable de la representación de las mujeres.

Texto original de @Suripantarosa  con amorosa revisión de @inwit

Si dos mujeres cruzan opiniones sobre Bin Laden, ¿están hablando de hombres o de política?

Unas cuestiones sobre las limitaciones del test de Bechdel y la conveniencia de su aplicación de forma literal. ¿Mi excusa para volver a hablar del tema? El artículo publicado en Cinemanía que somete al test a los nueve largometrajes nominados a mejor película en los Oscar 2013.

Cuando dos vecinas discuten acerca de Rajoy, ¿están hablando de hombres o de política? Cuando dos mujeres hablan del hombre al que aman, del hombre con el que follan, del hombre del que quieren separarse, ¿se limitan siempre, sin más, a hablar de machos, o pueden quizá estar valorando su necesidad de emancipación o analizando el maltrecho amor romántico, la dependencia emocional y el sexo hipster?

Maya (Jessica Chastain) protagoniza ‘Zero Dark Thirty’, nominada a mejor película en esta edición de los Oscar y que, como recoge el artículo mencionado, ‘Las Nominadas a los Oscar 2013 y el test de Bechdel’, suspende ­por poco­ el test. Sí, en ella salen al menos dos mujeres con nombre propio que mantienen una conversación de más de un minuto, pero este intercambio se centra en Bin Laden y sus compañeros de la CIA. Bien.

Tengamos en cuenta lo siguiente: ‘Zero Dark Thirty’ recorre diez años de esfuerzos de los gobiernos estadounidenses de Bush y Obama por dar un cierre épico al episodio de los atentados del 11S. Diez años que culminaron con el asesinato de “Gerónimo” Bin Laden y su salto de trampolín con triple tirabuzón a las aguas del mar de Arabia, o a la morgue militar estadounidense de Dover.

Segunda cuestión a tener en cuenta: las dos mujeres que mantienen la conversación son Maya, la protagonista, y Jessica (Jennifer Ehle), ambas agentes de la CIA implicadas en las operaciones de búsqueda, captura y asesinato de Bin Laden.

Tercer apunte, este personal: me acuerdo de uno de los primeros comentarios de texto que hice de pequeña. Era de un clásico de la poesía española cuyo nombre no consigo recordar (pistas bienvenidas). Puede que perteneciera a aquella serie de lírica cortesana que escribió Quevedo con Lisi como quintaesencia de la/lo mujer. Se trataba de una sucesión de metáforas manidas: tus dientes como perlas, tu piel de durazno, tu boca de fresa; seguida de otra tanda de imágenes retóricas que contrastaban la carne joven con la decrépita. De las perlas al hueco negro, del durazno a la lija, de la fresa a la pasa. El poema llevaba nombre de mujer y eran sus rasgos los que describía. Para hacer el comentario de texto, teníamos que rellenar una fichita bien cuadriculada en la que uno de los interrogantes era “sujeto protagonista del texto”. La respuesta fue casi unánime: Lisi. A mí, bueno, me pareció que el sujeto del poema no era ella, sino el tiempo. La repelente niña Vicente que hay en mí nunca perdonará a mi profesora que en el transcurso de la clase me dijera que estaba totalmente equivocada, para luego citarme a la salida y concederme que mi enfoque también era correcto. Y es que aquel poema era a la vez descripción de la amada idealizada y melancolía saturniana del tempus fugit, el carpe diem y esas cosas.

Desde que me crucé con el test de Bechdel interpreté los tres puntos que lo componen desde una perspectiva flexible y con la mejor de mis sonrisas, porque este test surge de una tira cómica, ‘Dykes to watch out for’, muy hija de su tiempo –se publicó en 1986–, centrada más bien en la cuestión de las cuotas, en la presencia cuantitativa de la mujer, no tanto en su representación. Este enfoque es ampliable y matizable hoy día, más que por lo que hayamos avanzado en la cuestión de la presencia de la mujer, por el crecimiento y diversificación de los feminismos desde finales de los años ochenta. Lo “queer”, lo “transgénero”, por mencionar tan sólo un par de tendencias y enfoques de los feminismos actuales, tendrían mucho que decir a este respecto. Podría argumentarse, por ejemplo, que el test está diseñado para analizar la presencia de la mujer ­–entendiendo por tal una de las dos identidades de género binario–­ con relaciones heterosexuales, dejando fuera del campo las identidades de género no asignadas y las relaciones no heteronormativas. Reconozco que para mí esto no supone mayor problema que el que pueda derivarse de no diseñar nuevos tests que partan de o incluyan otras categorías. El test de Bechdel, en su marco concreto de análisis, me parece válido y efectivo, más aún viniendo de la mano de una lesbiana militante que ha convertido su sexualidad en una cuestión política presente en toda su obra.

Así que, en fin, Maya y Jessica son agentes de la CIA, y mantienen una conversación de más de un minuto acerca de Bin Laden y sus compañeros de la CIA. ¿Es esta una conversación sobre hombres o más bien sobre lo político y lo laboral? ¿Es peor o mejor, de cara al enriquecimiento del imaginario poblado por mujeres, que una conversación sobre el botox en ‘Sexo en Nueva York’ –­que sí aprueba–­?

Si ya de por sí el test es sin más –­ni menos–­, una herramienta divertida a través de la que visibilizar los papeles a los que se ven relegadas las mujeres en el cine y el tipo de temáticas e incluso espacios físicos a los que se restringe su interacción (1), que no profundiza más allá del punto al que cada uno de nosotros queramos hacerlo, ¿es conveniente tomárselo de una forma tan literal? Lo es, desde luego, para la construcción de webs colaborativas como la ‘Bechdel Test Movie List‘, proyecto inabordable desde lo cualitativo. Pero en un análisis más discursivo estaría bien señalar las zonas a las que este test no llega, pues son espacios de reflexión más complejos de los que podemos extraer conclusiones o abrir nuevos debates mucho más interesantes.

(1) Respecto a los espacios en los que se suele encerrar la interacción entre mujeres, no dejéis de investigar sobre el término “mujer ventanera”, con el que me topé por primera vez en Desde la ventana (Enfoque femenino de la literatura española), de Carmen Martín Gaite.

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10 pensamientos en “Si dos mujeres cruzan opiniones sobre Bin Laden, ¿están hablando de hombres o de política?

  1. Apenas este finde en #gfeministas he oido hablar sobre este test. Me encanta, sobre todo porque llevo muchos años haciendo este análisis yo sola en mi cabeza sin saber que otras ya habían hecho herramientas para ello!
    I ❤ test Bechdel
    Muy buen artículo 😉 MERCI
    Obvio que el sujeto era el paso del tiempo 🙂

  2. En respuesta a la pregunta del título: en la vida real, muchas veces hablarán de política. En el cine, raramente. Por eso creo que el test todavía es válido para la mayoría de las películas.
    Está claro que el test se creó pensando en cómo se plasman en el cine las supuestas relaciones de dependencia de las mujeres respecto a los hombres en lo afectivo y lo familiar, y no en lo laboral ni en lo político. La idea es: las mujeres hablan de mil cosas, pero en el cine sólo hablan de hombres porque su papel en el cine (todavía) está relacionado principalmente con lo privado, lo afectivo y lo familiar. Y raramente hablan de política entre ellas.
    Pero en el raro caso de que dos mujeres hablaran en una película sobre Rajoy, Bin Laden y… Toni Cantó, ejem, me parece que el test es muy útil también para poner sobre la mesa que hablar de política equivale principalmente a hablar de hombres (porque todavía son quienes tienen el poder de lo público en la realidad y, aún más, en el imaginario). En el cine, ni las mujeres políticas son visibles ni las relaciones entre mujeres se establecen desde lo político. Es decir, que si dos mujeres cruzan opiniones sobre Angela Merkel en una película, ¿están hablando de política? En la vida real, muchas veces. En el cine, no.

    • “El test es muy útil también para poner sobre la mesa que hablar de política equivale principalmente a hablar de hombres (porque todavía son quienes tienen el poder de lo público en la realidad y, aún más, en el imaginario)”.
      Suscribo.
      Plas, plas.

  3. Pingback: Bi emakume, elkarrekin hizketan, ez gizonei buruz: uste baino zailagoa fikzioan | Boligrafo gorria

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