De qué hablan las mujeres en el cine: el test de Bechdel

Al hilo de los comentarios sobre el test de Bechdel en el post de ayer, publicamos este texto de @suripantarosa aparecido originalmente en: http://suombligo.wordpress.com/2012/11/20/de-que-hablan-las-mujeres-en-el-cine-el-test-de-bechdel-2/

El Test de Bechdel es una prueba que plantea tres cuestiones a partir de las que reflexionar acerca de los roles femeninos en el cine.

La próxima vez que estés viendo una película, pregúntate lo siguiente:

  1. ¿Aparecen al menos dos personajes femeninos con nombre propio?
  2. Estas mujeres, ¿hablan entre ellas?
  3. Y de ser así, ¿lo hacen sobre algún tema, cualquiera, que no se centre exclusivamente en sus compañeros masculinos de reparto?


El Test de Bechdel tiene su origen en una broma aparecida en una tira cómica de Alison Bechdel, autora de cómics, lesbiana militante y activista feminista. La tira cómica, que publica su primera historia en 1985, se llamó ‘Dykes to Watch Out For’ (‘Unos bollos de cuidado’ en su versión española. Qué bien se nos da traducir títulos) y enfrentaba a un grupo de lesbianas a diferentes situaciones en un mundo de hombres. La historieta de la que nace el Test de Bechdel se titula ‘The Rule’ (‘La Norma’) y muestra a dos mujeres hablando entre ellas. Una le propone a la otra ir a ver una película al cine; «verás -responde- yo sólo veo películas que satisfagan tres requisitos básicos. UNO, tienen que salir al menos dos mujeres que, DOS, hablen entre ellas acerca de, TRES, cualquier cosa que no tenga que ver con los hombres».

Para algunos este test es una estupidez propia de histéricas feministas; para otros, una forma infalible de exponer el machismo imperante en un sinfín de películas y en la producción cultural en general. Somos unos genios a la hora de abordar cuestiones complejas con pasión reduccionista.

Nosotras jugamos con el test de Bechdel, nos parece una forma divertida y accesible de poner de relieve la brecha de género también presente, cómo no, en la ficción audiovisual. Es un acercamiento cuantitativo que arroja cifras tan aplastantes que debería provocar una reflexión acerca del imaginario femenino estereotipado y empobrecido al que en mayor o menor medida nos hemos acostumbrado. No está diseñada para aportar propuestas más allá del – Por favor, señores y señoras de la industria cinematográfica, que sean más de dos las féminas con nombre y problemas propios las que disfrutemos y/o suframos en sus producciones.

Volviendo a la viñeta de ‘The Rule’, hay algo que es clave: son dos mujeres. Y es que el test de Bechdel, mejor en compañía. Es difícil no sentir la necesidad de compartir los resultados de aplicar el test en una tarde tonta y solitaria de domingo y película. Este cuestionario que nos regaló Alison Bechdel tiene así una secuela maravillosa: alimenta lo colectivo. Lo que sentada a solas bien puede quedarse un cabreo mayúsculo, compartido no sólo provoca un cuestionamiento más profundo, es que además a menudo transforma el enfado en risas y en un proceso constructivo de enriquecimiento de ese imaginario femenino tan maltrecho.

Otro efecto interesante del test de Bechdel, al hilo del (auto)cuestionamiento, es que quizá empieces a oír una vocecita excusadora disfrazada de pertinente, apelando a lo habitual, a lo que la audiencia pide o a lo que el género cinematográfico justifica. Y es que repasando algunos de los títulos que, según el vídeo de la genial Anita Sarkeesian de Feminist Frequency, no superan el test y consultando los aprobados y suspensos en la web colaborativa ‘Bechdel Test Movie List’, juro que oí a una Suri decir a otra: «mujer, es que ‘Piratas del Caribe’ es eso, una peli de piratas, ‘El Padrino’ de mafiosos y ‘La delgada línea roja’ es bélica; normal que haya pocos personajes femeninos relevantes…». Es tu pequeño o mediano machista interior envalentonado. Y, volvemos a lo colectivo, se le combate mejor en compañía. Busca historias de mafiosas y piratas. Imagina un cine bélico con representación femenina. No un cine bélico social y pretendidamente femenino/feminista como ‘Las trece rosas’ -a menudo, como es el caso, centrado en reivindicar algún episodio histórico-, no. Un cine bélico -por mencionar un género concreto- “mixto” en el que junto a la viuda plañidera y la madre cuidadora, convivan otras realidades. Y no es que nos parezcan incorrectos estos roles en sí mismos, en absoluto. Pero lo que resulta insoportable es lo fácilmente que se puede prever en qué escenas de una película bélica, restringidas a qué espacios, y para dar salida a qué conflictos de la trama, será la voz de una mujer la que nos hable.

De todas formas, encomendarnos al test de Bechdel a la hora de determinar si tal o cual producto cinematográfico es machista o no parece un error. Probablemente no sirva siquiera para marcar aquellas películas que ofrecen modelos de mujer complejos, con matices, frente otras pobladas por personajes planos. Al fin y al cabo buena parte del cine ‘para mujeres’ (sic) pasa el test de Bechdel, pero suponemos que ni Alison ni nadie con dos dedos de feminismo debe (de) estar muy satisfecha con los modelos de mujer que ofrecen películas como ’Sexo en Nueva York’, o ’Sucker Punch’, por mucho que ambas aprueben el test.

Tampoco se trata de ni de impedirnos el disfrute de estos productos ni de asfixiar la creación artística con exigencias sociales. La cuestión no es que la cultura ofrezca exclusivamente modelos de mujer combativa, inteligente, creativa, con éxito, autónoma, etc.; de hecho esto es un arma de doble filo. La cuestión es que la creación artística no silencie toda realidad femenina incómoda o considerada excepcional. ¿Excepcional desde y hasta cuándo? ¿Familiar y reconocible para quién y con qué modelo de referencia? Bajo la premisa de reflejar la realidad se cometen anacronismos tan ridículos como dañinos que perpetúan ese carácter excepcional que desde el test, desde estas líneas y muchas otras mejores, se pone en jaque.

No se trata de reclamar personajes de mujer “fuerte”, lo que quiera que en cada caso se entienda por esto; ¿es Sarah Palin “fuerte”? Probablemente, dependiendo del ámbito. ¿Es un modelo deseable desde una perspectiva de género? No, dioses, no -aunque sí para Camille Paglia-. ¿Pasaría el test de Bechdel su personaje? Pues depende de si se deciden a ofrecernos una conversación, que cumpla los requisitos temáticos, entre ella y otra mujer. Pero sin duda es un personaje con historia propia -como pueden serlo todos-, y no es accesorio -a no ser que te empeñes en dibujarla como un anodino apéndice de McCain-. Únicamente hay que tener la voluntad de reflejar su historia desde su punto de vista y con matices.

En fin, se trata de señalar que la presencia de la mujer en la creación audiovisual es con escandalosa frecuencia absolutamente accesoria y secundaria. Y se trata de tomar conciencia, mirando alrededor, de que es casi más difícil mantener este retrato mutilado y desfasado que lo contrario.

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13 pensamientos en “De qué hablan las mujeres en el cine: el test de Bechdel

  1. Me parece interesante el test este. No obstante, con respecto a las películas de mafiosos, piratas… No es extraño que la mayoría de personajes principales sean hombres, estamos hablando de unas sociedades concretas que existían hace tiempo y que funcionaban de un modo concreto, no se trata del machismo en la actualidad, simplemente se refleja (de una manera fantasiosa e idealizada en muchos casos) una sociedad concreta con unos comportamientos concretos.

    • Sí, Fernando tienes razón, no podemos pedirle a esas pelis que citas que tengan en cuenta a las mujeres, en esas épocas también existían mujeres con sus propias vidas y aventuras, sin espadas ni pistolas. Yo misma disfruto mucho y me siento muchas veces identificada más con Jack Sparrow que con cualquiera otra muejr que salga la peli, entiendo que por este blog se trata de hablar justo de lo que no se habla, de lo que no se ve, de lo que no tenemos ni idea porque ni siquiera nos lo planteamos, ni las propias mujeres nos damos cuenta.

      • Creo que no me has entendido, si la película trata por ejemplo sobre piratas y sus aventuras, y los piratas eran mayoritariamente hombres en aquella época (que había algunas mujeres, todo hay que decirlo), no es extraño ni hay que marginar la película o no verla porque en ésta los personajes fuertes sean mayoritariamente hombres. Que se podrían hacer películas sobre las mujeres de aquella época y sus aventuras, obviamente, que podrían hacerse películas muy interesantes a ése respecto, seguro, pero ahí ya entra el criterio de cada director y su libertad para hacer lo que le de la gana. Si se quieren ese tipo de películas, alguno de los que están quejándose de que no existan probablemente deberían ponerse a hacerlas, yo que se. El problema entonces no está en muchos casos en las películas que están, sino en las que no están. No tiene mucho sentido eliminar unas porque no existan las otras o porque sean muchas menos.
        No creo que sea el “arte” un sitio muy apropiado para establecer cupos, eso sería coartar la libertad.

        • Creo que lo que se está proponiendo no es eliminar nada ni de establecer cupos, sino por una parte, contar la historia de otras maneras (y no sólo desde el punto de vista de los vencedores) y, por otro, mantener una actitud crítica, tanto en calidad de espectadoras como de autoras.

          Pilar Aguilar lo explica muy bien en estos videos:

      • A Laura: con mi último comentario solo respondía al comentario de Silvia, si yo no quería generar polémica alguna, si con respecto a éso que dices de mantener la actitud crítica estoy muy de acuerdo, aunque, permíteme matizarte, “mantener la actitud crítica tanto en calidad de autores cuanto de espectadores” porque los hombres también deberíamos mantener esa actitud crítica, no es algo que concierna solo a las mujeres, ni mucho menos. En cuanto a los vídeos, son realmente interesantes. Y de nuevo digo, yo siempre estaré a favor de una actitud crítica con respecto a todo, lo único que hacía con mi último comentario era responder al de Silvia.

        • No, si no pasa nada por generar polémica. 🙂 Perdona tú que me metiera en la conversación con Silvia. Me pareció que esos videos iban bien para contextualizar.
          Estoy de acuerdo con lo que dices de la actitud crítica de los hombres. Ahí utilizaba el femenino como genérico, con “personas” elidido.

      • A Laura: Una pregunta, que no acabo de entender, ¿Dónde meterías personas? […]tanto en calidad de (personas) espectadoras como de (personas) autoras.[…] Eso (a mi parecer) no tiene mucho sentido. En cualquier caso, el femenino no se puede utilizar como genérico.

      • Podría argumentarte las razones por las cuales lo que dices es incorrecto, pero prefiero que esto no se eternice, si tienes interés dímelo y te enlazaré a páginas donde puedes leer mis argumentos. Me limitaré a decir que mediante la elisión se quitan elementos que en algún momento han estado en la frase, lo de añadir palabras que en la realidad no estarían en una frase para luego quitarlas resulta un bastante rocambolesco y rebuscado. Eso en cuanto a la elisión. Por ser algo que ha salido de un movimiento como es el 15M, de todas maneras, tampoco me extraña.

        En cuanto a los otros artículos a los que me enlazas, la lengua puede modificarse, y de hecho se modifica, va evolucionando, ciertamente, pero el intentar introducir por parte de un colectivo minoritario (ya que el uso del femenino como neutro o genérico y otros errores gramaticales al mismo fin es algo minoritario y circunscrito sobre todo a algunos discursos de políticos y a sectores muy concretos del feminismo) modificaciones para que lo utilice la mayoría de la población que no ha cambiado su modo de hablar y escribir y cuando reparan en que se sigue sin usar tildarlos de machistas o sexistas, pese a que en general sus actuaciones reflejen que no son ni mucho menos machistas, se podría tildar de totalitario, en mi caso no llegaré a tales extremos, lo consideraré simplemente fútil y una falta de respeto.

      • No obstante lo anterior, acepto de buen grado que si queréis hablar y escribir de ése modo, lo hagáis, las normas gramaticales no pueden alienar la libertad de expresión, con lo que no estoy de acuerdo es con que se tilde a los que reparamos en que eso es una incorrección y lo expresamos públicamente de machistas y retrógrados (como mínimo).

    • A veces me gusta sacar en este debate el cine infantil. Aceptemos ‘Piratas del Caribe’ como tal. Y ahora vámonos a mirar los disfraces más populares entre los niños en Halloween de 2010:
      http://news.nationalgeographic.com/news/2011/10/111028-halloween-facts-costumes-history-nation-science/
      Ese año no se estrenó ninguna entrega de ‘Piratas del Caribe’, así que el disfraz de pirata se queda en séptimo lugar. Los cinco primeros son: princesa, Batman, Spider-Man, bruja y princesa Disney. (Me hace gracia que “princesa” y “princesa Disney” sean categorías separadas. ¿Será la mano de © Disney?).
      Seguro que alguna que otra niña se habrá disfrazado de Batman o Spider-Man, eh, y desde aquí la adoramos. También están las brujas verrugosas. Pero “princesa” sigue ahí, el primerito.
      El cine es un elemento más que configura nuestro imaginario, en este caso en forma de catálogo de disfraces para niños. Por no hablar de que es un factor que modela la oferta de disfraces, la del mercado, la que sí o sí determina qué disfraces están disponibles para cuerpos de niño y cuáles para cuerpos de niña. Se estrena ‘La maldición de la Perla Negra’ y publicidad y tiendas de disfraces se llenan de pequeños Jack Sparrow. Dice Silvia más abajo que se siente muchas veces más identificada con este personaje que con cualquier otra mujer que salga en la película. A mí también me pasa. Y no me cuesta ningún trabajo meterme en el personaje, protagonizar y disfrutar la historia; cuestión de género aparte. Tampoco de niña me costaba. Pero las princesas están ahí en el primer puesto, y no puedo dejar de preguntarme si, de rodarse una producción de factura similar a la de ‘Piratas del Caribe’ con Mary Read o Anne Bonny como protagonistas o inspiradoras de la historia, no empezarían a colarse en la lista de los disfraces más populares.
      Como dice Laura, no sugiero ni eliminar nada ni establecer cupos. Para nada quería transmitir ese mensaje en el post. Vamos, yo me lo pasé estupendamente viendo ‘Piratas del Caribe’ con mi sobrina de once años, y seguí disfrutando después, charlando con ella sobre esas mujeres pirata que no salen en el cine. Tampoco hace falta que venga Hollywood a ofrecernos opciones, quizá eso sea lo de menos. Pero tampoco me voy a quejar si sucede, porque entonces esas mujeres pirata formarán parte del relato público.

  2. Bueno creo que voy a seguir este blog ¡¡ Gracias por aparecer Fernando, ahora ya no encuentro sentido a responderte porque ya habeis continuado otro diálogo, espero que sigais o sigamos. Yo llegué aquí porque recibo en mi mail una selección de lo que se publica en la red, a través de Libro de Notas. El tema de este bolg me interesa mucho, me llega al alma en muchos sentidos:
    Escucho música casi desde que nací, y no todo el mundo piensa que adquirí gustos y conocimientos musicales por mí misma¡¡ mi hermano es músico y fuí yo la que le recomendaba y le pasaba música cuando eramos pequeños, yo escuchaba y lo sigo hacienso un poco de todo, en esa época rock y punk, ahora por supuesto cada uno tiene preferencias muy distintas. Y cuando era una adolescente también mis conocimientos musicales cas´ñi todo el mundo pensaba que eran los de mi novio, y no sólo era que teníamos gustos parecidos, y en su casa nos poníamos a escuchar música con su padre, que era el que compraba discos porque nosotros no teníamos dinero, ah me olvidaba mi novio también era músico y viví todo ese ambientillo, mis amigos de verdad jamás dudaron de mis gustos, mis conocimientos, pero el resto de la gente sí. De todo esto es de lo que una se queja, o bueno más bien llevo mucho tiempo pasando del asunto, y ahora veo este debate, este blog para pensar. Escribo sobre música y lo hago como me da la gana, dando mi punto de vista, me planteo para qué sirve la música.
    Saludos

  3. Pingback: Si dos mujeres cruzan opiniones sobre Bin Laden, ¿están hablando de hombres o de política? | Señoras que hablan de música

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